Ombliguismo

26 septiembre, 2012

(Había algunas ideas pendientes de la etapa anterior a los noguerismos, redactadas del guionista para el dibujante, y tal cual las recuperamos, más que sea por no desperdiciar el esfuerzo del que esto prescribe)

Aprovechando una historia que me contaron sobre una persona que tenía un grado de estreñimiento tal que el ombligo le olía chungo, se me ocurrió que podíamos continuar la serie, después de El artista del hambre y El artista del trapecio, y llamarlo El artista de las ganas de cagar (o El artista de la mierda), en el que una persona no caga durante un tiemo determinado y el ombligo le hiele y le sutura liquidillo.

Había pensado que incluso una persona le da por el culo para ver si finalmente el zurullo le acaba rompiendo lo que es la cicatriz del ombligo, pero igual eso de “te empujo la moñiga” está muy visto.

Tramposos turistas teatrales

11 septiembre, 2012

JODER, unos turistas japoneses a los que ves todos los días de tu vida, en el camino al metro, justo al salir de tu casa. Siempre ponen pose de turista, cámara de tecnología punto al hombro, mapa semidesplegado y gorra, siempre turistas en modo verano, aunque haga frío o llueva.

Cuando empiezas a reconocerlos miras afiladamente, incluso emites algún sonidito que parezca inopinado, para ver si se fijan en ti y establecer una conexión humana, o incluso algo más trascendental, el reconocimiento mutuo, la camaradería fugaz.

¡Pero los muy cabrones siguen metidos en su papel y no te miran! ¡Hacen como que no escuchan y siguen explorando la ciudad, como el puto Día de la Marmota turística japonesa!

Y la cámara, qué, ¿no se gasta? Tramposos de mierda, impostores, váyanse a su jodida casa nipona, hediondos.

Sólo las más aptas sobreviven

10 septiembre, 2012

Garfios, alguna cuchara, pinzas prensiles, motosierra en el gore, palos con remache en las piernas y muchas simulaciones de carne humana poco acertadas: el imaginario colectivo, asumásmolo, ha fracaso estrepitosamente imaginando prótesis para extremidades.

Hay un nicho de mercado claro en las prótesis temáticas. Que te vas al Eurovegas, cómprate el pack ludópata, con el barrilete para los dados, el posavasos para el siete y medio (no se atreverán a llamarlo Blackjack, que por menos de eso mira cómo salió Pepe Botella), que joder, las cartas se quedan en la mesa; el brazo escayolado para hacer la broma de Jaimito de cogerle el culo a las strippers, el ábaco lleno de millos para ir arrayando en la mesa de La Ronda, etc.

O para ir al futbol: el megáfono con dos botones, uno para cada insulto disponible (“árbitro, cuervo negro” y el recurso fácil “iolagrandizimaputa”), el mecanismo para abrir pipas, el tupperware para las lonchas de salchichón del bocadillo.

Que está todo inventado, dicen. Je.